Por: Arantxa Flamarique
Hace unos días leí un artículo en el Diario de Navarra que se hacía eco de qué están haciendo en otros países con las bolsas de plástico que tanto estamos oyendo últimamente. Me ha parecido interesante contároslo.
En Bulgaria, normalmente en los supermercados las cobran y las llevan siempre encima para las próximas compras. La calidad es algo mayor que las habituales en España, vamos que no se rompen nada más llegar a casa, aguantan más y se pueden reutilizar sin el peligro de que la compra termine desparramada por la calle.
Indonesia es curioso, no utilizan bolsas ya que como su medio de transporte habitual es la bicicleta, llevan la compra en la mochila.
Japón tiene una sociedad con una alta preocupación por la contaminación por lo que la responsabilidad ciudadana es muy alta para estas cosas. Desde Junio de este año muchos supermercados han decidido cobrar por cada bolsa de plástico que reparten para llevar la compra, además muchos japoneses llevan su propia bolsa plegable de tela o plástico desde casa hace ya tiempo.
En Suiza, donde casi todo está organizado y reglamentado la compra espontánea es impensable. Las bolsas ya sean de papel o de plástico se pagan así que tienen muchos recipientes alternativos, desde el clásico carrito, la mochila, cestas de mimbre y bolsos de plastico de gran capacidad. El habitante de esta hermosa ciudad sólo puede verter al contenedor cierta basura en unas bolsas especiales (Zurí-Sack) vendidas por el Ayutamiento. También es interesante conocer que las pequeñas bolsas para recoger los “regalitos” de los perros, son gratuitas y están repartidas por toda la ciudad. Los dueños de las mascotas, muy civilizados, las usan de forma sistemática. Un sentido de la limpieza llevado a grados de perfección…
Suecia lleva años cobrando por las bolsas de plástico. Entre 10 y 20 céntimos de euro más o menos, bien sean de plástico o de papel, lo cual no es muy lógico ya que la huella ecológica que dejan es muy diferente. La bolsa reutilizable de gran capacidad es la forma más común de llevar la compra semanal.
Cientos de camellos mueren en Dubai por la ingesta de bolsas de plástico que son arrojadas por la ventanilla del coche o abandonadas en el desierto por los visitantes, han llegado a encontrar “rocas de plástico calcificado” de hasta 60 kilos dentro del estómago de algunos camellos. Cuando esto sucede el animal no puede comer y muere por inanición. Y es que en Dubai todavía la mayoría de los supermercados entregan gratuitamente a sus clientes bolsas de plástico no biodegradables para transportar su compra. Existe una cadena de supermercados que cobra unos 0,05 céntimos de euro por cada bolsa y si el cliente la devuelve posteriormente le reembolsa su dinero. Esta ciudad no tiene apenas desarrollada conciencia ecológica aunque su Ministerio de Agua y Medio Ambiente ha firmado recientemente un decreto para la prohibición de las bolsas de plástico no biodegradables para el año 2002.
Como hemos podido comprobar la mayoría de países ya ha tomado conciencia del problema y está actuando, como viene siendo lógico y normal aquí vamos tarde. Esperemos que la sociedad vaya aceptando este cambio para dejar a la futura población unos hábitos y costumbres que ayuden a mejorar nuestro medio ambiente.








Porque me pongo contenta cada vez que lleno mis bolsitas de colores separadas en “vidrio, envases y papel” y las llevo a sus contenedores de mi calle, me siento bien, orgullosa de que esa huevera, el plástico que recubren mis seis cajas de leche o la botella de sidra de la cena de ayer puedan pasar a ser otras cosas como el papel de un regalo que reciba por mi cumple, el envase de unas buenas fresicas o la botella de un buen vino navarro que deguste un día celebrando algo con mi familia….. Quizás esto sea romanticismo pero así es como me siento, con alegría y satisfecha por hacer un gesto modesto y sencillo para cuidar el medio ambiente. Me gustaría saber qué opiniones o pensamientos tienes al hacer esto, así más gente quizás lo haga y se sienta feliz como yo a la hora de separar y reciclar.
